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Ayudando a personas con linfoma No-Hodgkin

 
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 Vivir saludablemente con un linfoma no hodgkiniano
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    Puntos principales


  • Las personas con linfomas no hodgkinianos deben seguir una dieta saludable que les ayude a pasar la enfermedad y los posibles efectos secundarios del tratamiento.
  • Dado que las defensas del organismo no funcionan durante el tratamiento, los pacientes deben evitar los lugares muy frecuentados y a las personas con infecciones manifiestas.
  • Aunque algunos pacientes afirman haber obtenido efectos beneficiosos con terapias alternativas, no hay pruebas clínicas de que estas terapias sean eficaces en el tratamiento de los linfomas no hodgkinianos.
  • Es importante que los pacientes consulten siempre con su médico antes de iniciar una terapia alternativa.

Gran parte de las recomendaciones que pueden formularse para vivir saludablemente con un linfoma no hodgkiniano podrían igualmente aplicarse a cualquier persona. Es importante llevar una dieta saludable, hacer suficiente ejercicio físico y descansar adecuadamente.

Entre las personas con linfomas no hodgkinianos surge a veces el interés por probar una o más terapias alternativas, y ciertos pacientes consideran que algunas de ellas mejoran su bienestar. Conviene recordar, no obstante, que ninguna ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de los linfomas no hodgkinianos en sí.

Algunos de los tratamientos de los linfomas no hodgkinianos, como la quimioterapia y la radioterapia, pueden afectar al sistema inmunitarioy aumentar el riesgo de infecciones. Este efecto no es permanente. Durante esos períodos sería conveniente que los pacientes evitaran los lugares muy frecuentados o el contacto con personas que estuvieran manifiestamente enfermas.

También podría ser aconsejable que las personas que viven con el paciente tomaran ciertas precauciones, como vacunarse contra la gripe, para reducir el riesgo de que éste se infecte. Todas estas cuestiones deben comentarse con el médico o con otro miembro del equipo de linfomas.

Las personas que padecen un linfoma no hodgkiniano no necesitan someterse a una dieta especial. Basta con que sea equilibrada y saludable.
non-Hodgkins lymphoma - diet

Importancia de la dieta

Comer de forma saludable es importante para todas las personas, incluidas las que padecen linfomas no hodgkinianos. Tanto por la enfermedad en sí como por los efectos de muchos de sus tratamientos, una alimentación sana puede ser especialmente beneficiosa durante el tratamiento y después de él.

Las personas que padecen un linfoma no hodgkiniano no necesitan someterse a una dieta especial. Basta con que sea equilibrada y saludable . A los pacientes que desean asesoramiento acerca de la dieta quizá les interese hablar con un dietista. El médico especialista u otro miembro del equipo de linfomas pueden proporcionarles información sobre los dietistas de la zona. También la mayoría de los médicos de familia pueden asesorar a los pacientes en la búsqueda de uno de estos especialistas. No es aconsejable probar dietas de moda o cuya seguridad no esté demostrada mientras el organismo está intentando hacer frente a un linfoma no hodgkiniano y su tratamiento.

Un problema al que se enfrentan muchas personas con linfomas no hodgkinianos es la falta de apetito, que a menudo se acompaña de náuseas o vómitos. Suele deberse a los tratamientos tanto o más que a la enfermedad. Por ejemplo, la quimioterapia y la radioterapia pueden provocar falta de apetito, náuseas y vómitos. También pueden alterar el sabor de los alimentos, ya sea anulándolo o haciéndolo desagradable. Estos efectos secundarios son transitorios y desaparecen una vez terminado el tratamiento. Por lo general, los peores efectos duran sólo unos pocos días como máximo.

Pueden realizarse ajustes y modificaciones en la dieta diaria para reducir todo lo posible estos problemas. Es frecuente que el enfermo, los familiares y los amigos se preocupen mucho si piensan que aquél no está comiendo bien. Es importante recordar que, en la mayoría de las personas, no poder comer durante unos pocos días no suele causar problemas de importancia, aunque desde luego no es agradable.

En cambio, es muy importante beber suficientes líquidos. Puede resultar más fácil tomar pequeñas cantidades de líquido a lo largo del día. Es mejor optar por el agua y los zumos de frutas que por el té o el café, que no hidratan el organismo tan eficazmente.

También pueden alterar el sabor de los alimentos, ya sea anulándolo o haciéndolo desagradable.
non-Hodgkins lymphoma - loss of appetite

Como ocurre con los líquidos, muchas veces es más fácil comer pequeñas cantidades de alimento con frecuencia que atenerse a las tres comidas tradicionales. En concreto, a muchas personas les resulta útil:

  • Evitar los alimentos ricos en grasas.
  • Evitar los alimentos de olores fuertes.
  • Comer alimentos fríos, como ensaladas, o que se han dejado enfriar un poco si su olor resulta molesto.
  • No cocinar: que sea otra persona quien lo haga, y si ello no es posible, prepare platos fríos (ensaladas, por ejemplo), que suelen provocar menos náuseas que la preparación de platos calientes.

Muchas veces conviene no tomar los alimentos favoritos durante los períodos de náuseas y vómitos que siguen a la quimioterapia o la radioterapia, ya que pueden terminar por quedar asociados a esos trastornos y provocar siempre náuseas en lo sucesivo. Esta asociación se da sobre todo en los niños. También se recomienda que los pacientes no tomen alcohol durante el tratamiento.

Cómo afrontar el estrés

Ser diagnosticado de cáncer, y ello incluye a los linfomas no hodgkinianos, es una experiencia muy estresante . Es normal que a los enfermos y sus familiares les cueste afrontarlo, especialmente en las fases iniciales, antes de comenzar el tratamiento.

Pese a que muchas personas con linfomas no hodgkinianos tendrán un largo período de remisióne incluso pueden llegar a curarse, es frecuente que les embargue un sentimiento de indignidad y la impresión de haber perdido el control de sus vidas. Además, a menudo les preocupa la repercusión de los efectos secundarios del tratamiento en su bienestar y en su capacidad para llevar una vida normal.

Es importante que los enfermos y sus familias no se culpabilicen a sí mismos por abrigar estos sentimientos, aunque estén enfadados por el diagnóstico o se planteen la pregunta tan frecuente de “¿Por qué a mí?”

Por consiguiente, las personas diagnosticadas de un linfoma no hodgkiniano atraviesan a menudo por períodos de mucho estrés. Si estos sentimientos no se tratan, pueden intensificarse y empezar a repercutir en la vida del paciente, llegando a veces a evolucionar hacia una intensa ansiedad o incluso una depresión.

Cada enfermo encarará el diagnóstico de linfoma no hodgkiniano y su tratamiento a su manera, pero, en conjunto, todos ellos pueden recurrir a muchas estrategias para afrontar satisfactoriamente sus sentimientos, e incluso aprender de la experiencia para hacer balance de sus vidas.

Una de las más conocidas estrategias de afrontamiento del estrés consiste en buscar el apoyo de otras personas. Además de sus familiares, los enfermos tendrán a menudo acceso a ese apoyo a través del equipo de linfomas del hospital. Incluso entre una consulta y la siguiente pueden llamar a alguien del equipo, a menudo una enfermera especialista, para hacerle preguntas sobre el diagnóstico, la evolución de la enfermedad y su tratamiento. (Para más información, véase Preguntas al médico)

También puede resultarle útil al paciente acudir al hospital acompañado de un familiar, de la pareja o de un amigo, no sólo para contar con su apoyo, sino también para que le ayude a recordar la información que se les comunique y para que plantee cualquier pregunta que el enfermo pueda tener.

Los grupos de apoyo, como las organizaciones benéficas de lucha contra el cáncer, son otra fuente de información sobre los linfomas no hodgkinianos; en cuanto a las organizaciones de afectados, pueden ayudar a éstos a situar sus experiencias en contexto. Sin embargo, es importante recordar que, en los linfomas no hodgkinianos, tanto el diagnóstico concreto como el pronóstico y el tratamiento son distintos en cada caso. (Para más información, véase Buscar apoyo.)

Muchos pacientes intentan combatir el estrés procurando que su vida siga siendo lo más normal posible tras el diagnóstico de linfoma no hodgkiniano. Aunque no siempre es posible, seguir trabajando puede ayudar a los pacientes a mantenerse ocupados y los distrae de las preocupaciones relativas a su enfermedad. Seguir cultivando las aficiones también les ayuda a no pensar en lo que está pasando.

Las técnicas de relajación pueden ser muy beneficiosas porque es posible practicarlas en casi cualquier situación y transmiten a las personas la sensación de controlar sus sentimientos. Las hay de muchos tipos, desde técnicas físicas, que combaten la tensión muscular y permiten a los enfermos relajarse, a técnicas de visualización, que animan a las personas a utilizar su imaginación para generar sentimientos positivos.

Sea cual sea la técnica con la que el enfermo se sienta más cómodo, integrarla en la rutina diaria ayuda a reconocer los síntomas físicos del estrés en el momento en que aparecen y a reducir éste considerablemente. Otros efectos beneficiosos son el alivio de los dolores causados por la tensión muscular, una mejor preparación para el sueño y menos cansancio.

Sexualidad y fecundidad

No todas las personas diagnosticadas de linfoma no hodgkiniano llevan una vida sexual activa o mantienen una relación de pareja en ese momento, pero si se encuentran en esa situación, el diagnóstico puede repercutir profundamente en su percepción de las relaciones sexuales. Ocurre con frecuencia que los enfermos se sientan diferentes por el mero hecho de padecer la enfermedad y se consideren menos atractivos para su pareja.

Además, el impacto del diagnóstico y los cambios que los enfermos han de efectuar en sus vidas pueden afectar al equilibrio de su relación de pareja. En ocasiones, tratamientos como la quimioterapia o la radioterapialos hacen sentirse tan cansados que no pueden ni siquiera pensar en las relaciones sexuales.

Aunque cada paciente reacciona de una manera distinta al diagnóstico y el tratamiento de los linfomas no hodgkinianos, es más que probable que todos ellos atraviesen por un período en el que el sexo les interese menos de lo habitual. Esto puede tensar las relaciones, sobre todo si no se admite el origen de ese cambio en la actividad sexual.

El sexo es un tema del que a muchas personas les cuesta hablar, sobre todo en períodos de estrés, ya que pueden pensar que son los únicos que tienen problemas. Por tanto, es importante que los pacientes comenten con su médico de familia o con el equipo de linfomas todas las dudas o problemas que se les planteen.

A los médicos y las enfermeras no siempre se les ocurre hablar con sus pacientes sobre los posibles efectos de los linfomas no hodgkinianos y su tratamiento sobre la actividad sexual, pero están cualificados para abordar estas cuestiones. Incluso cuando no les es posible responder de inmediato a las preguntas de los enfermos, pueden reservar otro momento para hablar de ello, o bien recomendar que el paciente se ponga en contacto con un consejero o se someta a un tratamiento especializado. (Para más información véase Preguntas al médico )

Una de las preguntas más frecuentes de los pacientes diagnosticados de linfoma no hodgkiniano es cómo afectará el tratamiento a su capacidad para tener hijos. La quimioterapia y la radioterapia pueden causar irregularidades o interrupción de la menstruación y disminución del número de espermatozoides. Aunque estos efectos suelen ser transitorios, algunos tratamientos pueden provocar una esterilidad permanente, por lo que es importante hablar de ello con el equipo de linfomas antes de empezar a administrarlo.

Sin embargo, en los pacientes que estén muy enfermos en el momento del diagnóstico habrá que iniciar el tratamiento de inmediato, por lo que no tendrán la oportunidad de abordar estas cuestiones de antemano. En esos casos es importante que recuerden que lo fundamental es garantizar que reciban un tratamiento eficaz y recuperen la salud.

A las mujeres con un linfoma no hodgkiniano preocupadas por que el tratamiento pueda causar esterilidad el médico o la enfermera les recomendará que, antes de iniciar el tratamiento, preserven óvulos fecundados, y para ello las remitirá a una clínica de reproducción asistida.

En los varones puede ser difícil predecir si la fecundidad quedará afectada de forma permanente por el tratamiento del linfoma no hodgkiniano o si, una vez terminado, regresará a la normalidad. Por ello, a muchos pacientes se les aconseja que preserven esperma para un uso futuro.

Todos los detalles relativos a estas cuestiones se tratarán con el paciente en la clínica de reproducción asistida; puede resultar útil comentar anticipadamente las posibles preocupaciones con la pareja, un familiar o un consejero cualificado.

 


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