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 ¿Qué debe esperarse en un linfoma no hodgkiniano?
Introducción | Linfomas no hodgkinianos indolentes
Linfomas no hodgkinianos agresivos
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    Puntos principales


  • Los linfomas no hodgkinianos indolentes se descubren a menudo de manera “accidental”, durante la investigación de otros trastornos.
  • Dado el lento desarrollo de la enfermedad, no siempre se trata a los enfermos inmediatamente después del diagnóstico.
  • Los linfomas no hodgkinianos indolentes pueden tratarse de diversas formas; a menudo se consigue un período sin enfermedad (“remisión”).
  • Si la enfermedad reaparece después del tratamiento, puede hacerlo bajo la forma agresiva.

Los linfomas no hodgkinianos indolentes son uno de los dos grupos principales de linfomas no hodgkinianos; el otro es el de los linfomas agresivos. Los linfomas no hodgkinianos indolentes se conocen a veces como linfomas no hodgkinianos “de crecimiento lento” o “de bajo grado”.

Evolución natural de la enfermedad

Los linfomas no hodgkinianos indolentes se conocen a veces como linfomas no hodgkinianos de crecimiento lento o de bajo grado.

Como indican estas denominaciones, son linfomas que crecen muy lentamente. En las fases iniciales no suelen causar síntomas, por lo que es frecuente que pasen inadvertidos durante algún tiempo. De hecho, a menudo se descubren de forma accidental, por ejemplo a raíz de una consulta médica por un motivo completamente diferente. En esas circunstancias, el médico puede descubrir un ganglio linfático agrandado en el curso de una exploración física sistemática. En ocasiones, una prueba como un análisis de sangre o una radiografía de tórax puede mostrar alguna anomalía que, una vez investigada, resulta ser debida a un linfoma no hodgkiniano.

Sin embargo, algunas personas aquejadas de linfomas no hodgkinianos acuden al médico porque tienen síntomas. El más frecuente es un ganglio linfático agrandado que se percibe como un bulto, generalmente en el cuello, la axila o la ingle. En el momento del diagnóstico el enfermo puede tener también cualquiera de los otros síntomas de los linfomas no hodgkinianos.

Los linfomas no hodgkinianos indolentes crecen lentamente y a menudo no dan síntomas, por lo que muchos de ellos se encuentran en un estadio bastante avanzado en el momento del diagnóstico.

Importancia del tratamiento

Se dispone de tratamientos para todos los tipos de linfomas no hodgkinianos. No siempre es posible lograr la curación completa, pero en el caso de los linfomas no hodgkinianos indolentes suele lograrse la remisión o al menos la reducción del tamaño del linfoma para que no dé síntomas. A veces, la remisión (período sin síntomas) dura muchos años.

El tipo de tratamiento dependerá de muchos factores:

  • El tipo de linfoma no hodgkiniano
  • El estadio del linfoma no hodgkiniano
  • La localización del linfoma no hodgkiniano
  • La salud general del enfermo y su edad

Aunque por lo general el tratamiento puede lograr la remisión, muchos linfomas no hodgkinianos indolentes recidivan, por lo general entre un año y medio y cuatro años después. Algunos linfomas no hodgkinianos indolentes recidivan bajo una forma diferente, como linfomas agresivos. Por tanto, es muy importante que las personas que hayan recibido tratamiento por un linfoma no hodgkiniano indolente se sometan a revisiones y pruebas periódicas, según lo recomendado por su médico o equipo de especialistas, aunque se sientan perfectamente bien.

¿Qué debe esperarse?

En las personas que en el momento del diagnóstico tienen un linfoma no hodgkiniano indolente en fase inicial y limitado a sólo uno o dos grupos de ganglios linfáticos, lo cual es poco frecuente, se suele aplicar radioterapia en esos ganglios. Con este tratamiento se consigue a menudo la curación.

En muchos casos, las personas con un linfoma no hodgkiniano indolente en fase avanzada, pero sin síntomas el momento del diagnóstico, no necesitan tratamiento de inmediato; es frecuente que en esos casos se aconseje una “actitud expectante" (observar y esperar).

Cuando aparecen los síntomas, y en el caso de los pacientes que ya los presentan en el momento del diagnóstico, suele ser necesario prescribir un tratamiento. El más frecuente es la quimioterapia, a menudo asociada al anticuerpo monoclonal rituximab. También se utiliza a veces la radioterapia, junto con la quimioterapia, para tratar las masas linfomatosas voluminosas. Otras posibilidades son la inmunoterapia con anticuerpos monoclonales como tratamiento único, y la quimioterapia en dosis altas seguida de trasplante de médula ósea..

Aunque no es posible predecir cómo responderá un paciente al tratamiento, aproximadamente el 75% de los que padecen linfomas no hodgkinianos indolentes en estadio avanzado entran en remisiónLa media de supervivencia está comprendida entre 7 y 10 años. En la mayoría de los pacientes con esta forma de la enfermedad el linfoma recidiva pese al tratamiento. El intervalo entre éste y la recidiva puede variar, pero suele estar comprendido entre un año y medio y cuatro años.

En los pacientes cuyo linfoma no hodgkiniano no responda al tratamiento de primera línea, y en aquéllos cuyo linfoma haya recidivado pueden ensayarse otras combinaciones de tratamientos.

El mejor tratamiento de las recidivas depende de muchos factores. En algunos pacientes ancianos sin síntomas que les molesten puede estar indicada la actitud expectante, pero a la mayoría de los enfermos se les administra una poliquimioterapia, a menudo asociada a inmunoterapia con anticuerpos monoclonales.

Si un linfoma no hodgkiniano indolente reaparece bajo la forma agresiva, puede probarse un tratamiento de quimioterapia en dosis altas, seguido o no de un trasplante de células precursoras. Si no es posible administrar quimioterapia en dosis altas, probablemente se recurra a un tratamiento paliativo.

Para más información sobre este tema, véase ¿Cómo se tratan los linfomas no hodgkinianos?

 


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