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 Inmunoterapia con anticuerpos monoclonales
Introducción | Linfomas no hodgkinianos recién diagnosticados
Tratamiento de mantenimiento y recidiva de los linfomas no hodgkinianos
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    Puntos principales


  • La inmunoterapia con anticuerpos monoclonales es un importante avance en el tratamiento de los linfomas no hodgkinianos.
  • Su objetivo son las proteínas de la superficie de las células linfomatosas.
  • Es importante señalar que puede mejorar la eficacia de otros tratamientos sin incrementar significativamente los efectos secundarios. Puede también utilizarse sola.

Introducción

Los anticuerpos monoclonales son una clase de fármacos relativamente nuevos y su desarrollo es uno de los mayores avances de los últimos años en el tratamiento de los linfomas no hodgkinianos. El anticuerpo monoclonal más utilizado en estos linfomas es el rituximab, que resulta eficaz en algunos de los tipos de linfomas no hodgkinianos más frecuentes. Suele administrarse junto con la quimioterapia, aunque en algunas circunstancias se utiliza solo.

Los anticuerpos monoclonales son una clase de fármacos relativamente nuevos y su desarrollo es uno de los mayores avances de los últimos años en el tratamiento de los linfomas no hodgkinianos.
How monoclonal antibody therapy works

En muchos pacientes, el rituximab mejora la eficacia de otros tratamientos (generalmente de la quimioterapia). En los linfomas no hodgkinianos indolentes puede prolongar el período de remisión logrado por el tratamiento. En los linfomas no hodgkinianos agresivos incrementa las probabilidades de curación y la supervivencia que ofrece la quimioterapia convencional (CHOP) sola.

Es importante señalar que los efectos secundarios del rituximab relacionados con la infusión suelen aparecer únicamente mientras se está administrando el fármaco y disminuyen con las sucesivas dosis; administrarlo junto con la quimioterapia no incrementa significativamente los efectos secundarios de ésta. Es raro que los efectos secundarios del rituximab duren más de unos pocos minutos u horas, y no suelen tener trascendencia médica.

 

Modo de acción

A diferencia de la quimioterapia y la radioterapia, que actúan de forma menos específica, el objetivo de la inmunoterapia con anticuerpos monoclonales es destruir las células del linfoma no hodgkiniano de manera selectiva y dejar intactos los demás tipos de células.

Todas las células poseen marcadores proteicos en la superficie conocidos como antígenos. Los anticuerpos monoclonales se preparan en el laboratorio para reconocer específicamente determinados marcadores de la superficie de algunas células cancerosas. Estos anticuerpos se fijan seguidamente al marcador y al hacerlo se pone en marcha la autodestrucción de la célula cancerosa o se emite una señal al sistema inmunitario para que la ataque y la destruya.

El rituximab, que es el anticuerpo monoclonal utilizado el tratamiento de los linfomas no hodgkinianos, reconoce un marcador proteico denominado CD20 que se halla en la superficie de los linfocitos B anormales presentes en algunos de los tipos más frecuentes de linfoma no hodgkiniano.

Cuando el rituximab se fija al antígeno CD20 de la superficie del linfocito B, la célula puede destruirse directamente, pero también se alerta a las defensas naturales del organismo. El rituximab señaliza eficazmente las células linfomatosas para que sean identificadas y destruidas por el sistema inmunitario.

El antígeno CD20 está presente también en la superficie de los linfocitos B normales, que son uno de los tipos de glóbulos blancos que circulan en el organismo. Ello significa que dichos linfocitos B normales pueden también resultar destruidos cuando se utiliza el rituximab. Sin embargo, las células precursoras hematopoyéticas (o hemocitoblastos) de la médula ósea que evolucionan a linfocitos B no poseen el antígeno CD20 en la superficie.

Por consiguiente, dichas células precursoras hematopoyéticas no son destruidas por el rituximab y pueden seguir reponiendo la dotación celular del organismo con linfocitos B sanos. Aunque la cifra de linfocitos B normales y maduros disminuye transitoriamente con el tratamiento, al término de éste regresa a los niveles anteriores.


Se emplea un sistema de “goteo”, lo que significa que primero se inyecta el fármaco en una bolsa de líquido y luego se deja que éste gotee lentamente hacia el interior de la vena por gravedad.
Not all patients have side effects

Dosis y forma de administración

Las dosis y la forma de administración variarán según el anticuerpo administrado. El rituximab, que es el anticuerpo monoclonal utilizado habitualmente en el tratamiento de los LNH, se administra por vía intravenosa a través de una aguja introducida en una vena, generalmente del brazo. Se emplea un sistema de “goteo”, lo que significa que primero se inyecta el fármaco en una bolsa de líquido y luego se deja que éste gotee lentamente hacia el interior de la vena por gravedad. Si se va a asociar el anticuerpo monoclonal a la quimioterapia, generalmente se administrará inmediatamente antes de ésta, al comienzo de cada ciclo de tratamiento.

Antes de empezar con el goteo se administran otros fármacos para prevenir algunos de los efectos secundariosdel anticuerpo monoclonal: por ejemplo, paracetamol para bajar la fiebre y antihistamínicos para reducir el riesgo de reacciones alérgicas. Con todo, los efectos secundarios de los anticuerpos monoclonales suelen ser poco importantes, de corta duración y fácilmente controlables.

Si se producen efectos secundarios durante la administración del fármaco, se puede ralentizar el goteo e incluso detenerlo hasta que desaparezcan.

Para el primer tratamiento los pacientes permanecen en el hospital una noche o todo un día antes de regresar a casa. Los subsiguientes suelen ser mucho más rápidos y con menos efectos secundarios; la mayoría de las personas pueden recibirlos en régimen ambulatorio y marcharse a casa el mismo día.

Efectos secundarios

Como cualquier otro medicamento, los anticuerpos monoclonales pueden tener efectos secundarios. En el caso del rituximab, la mayor parte son de menor importancia y de corta duración; persisten sólo durante el tratamiento o hasta unas pocas horas después. Aparecen generalmente durante la primera sesión semanal de tratamiento y suelen ir haciéndose más leves con las sucesivas sesiones. Esto se debe a que durante el primer tratamiento es mayor el número de células linfomatosas señalizadas por el anticuerpo monoclonal y destruidas por el sistema inmunitario.

Los efectos secundarios más frecuentes son fiebre, escalofríos y otros síntomas de tipo gripal como dolores musculares, dolor de cabeza y cansancio. Suelen desaparecer rápidamente al terminar la sesión de tratamiento. En ocasiones, los pacientes presentan un rubor súbito y sensación de calor en la cara; este fenómeno suele ser muy breve.

Algunos pacientes tienen náuseas o vómitos. Los medicamentos antinauseosos (antieméticos) suelen ser muy eficaces en la prevención de estos síntomas o en hacerlos más llevaderos.

A veces los pacientes notan cierto dolor en los lugares del cuerpo en los que se localiza el linfoma. Suele ser leve y mejora con analgésicos corrientes.

El rituximab puede desencadenar una reacción alérgica con síntomas como:

  • Picor o aparición súbita de una erupción
  • Tos, pitos (sibilancias) o falta de aire (disnea)
  • Lengua hinchada o sensación de hinchazón en la garganta
  • Edema o hinchazón por exceso de líquidos en los tejidos corporales

Es raro que se produzcan reacciones alérgicas de importancia al rituximab; se vigila a los pacientes durante toda la sesión de tratamiento por si dichas reacciones aparecen, y ellos deben comunicar la aparición de cualquiera de esos síntomas lo antes posible. Muchas veces basta con ralentizar el goteo intravenoso o detenerlo algún tiempo hasta que la reacción alérgica desaparezca. Se suelen administrar antihistamínicos antes del tratamiento para evitar o reducir estos problemas.

 


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