|
Linfomas no hodgkinianos recién diagnosticados En muchos centros se utilizan anticuerpos monoclonales, generalmente el rituximab, para el tratamiento inicial de muchos tipos de linfomas no hodgkinianos. En este caso, el rituximab se administra con la quimioterapia, generalmente al comienzo de cada ciclo de tratamiento e inmediatamente antes de ella.
Se ha comprobado que la asociación de rituximab y quimioterapia prolonga los periodos de remisión y la supervivencia de los pacientes una vez terminado el tratamiento. En los linfomas no hodgkinianos agresivos, la combinación de rituximab y quimioterapia se está convirtiendo en el tratamiento de referencia de los pacientes recién diagnosticados. Cuando se utiliza de esta forma, el rituximab no incrementa significativamente los efectos secundariosde la quimioterapia.
En muchos centros se utilizan anticuerpos monoclonales, generalmente el rituximab, para el tratamiento inicial de muchos tipos de linfomas no hodgkinianos.
 |
|
El tratamiento de mantenimiento es el que se administra a los pacientes que se encuentran bien después de un tratamiento eficaz del linfoma no hodgkiniano, es decir, a los que están en remisión completa o parcial o, a veces, en situación estable sin signos de linfoma en actividad. La idea es que un tratamiento continuo con dosis bajas de rituximab puede prolongar la remisión o convertir una situación estable en una remisión. Es una indicación que en la actualidad no está aprobada, por lo que se están realizando ensayos clínicos para evaluar con más exactitud el papel del tratamiento de mantenimiento.
Pruebas científicas de la eficacia de la inmunoterapia con anticuerpos monoclonales
En la actualidad, son muchas las pruebas científicas que demuestran que el rituximab, asociado a la quimioterapia, puede prolongar la supervivencia de los pacientes con linfomas no hodgkinianos agresivos recién diagnosticados. También los resultados de ensayos clínicos en linfomas no hodgkinianos indolentes son alentadores.
En los linfomas no hodgkinianos agresivos se ha comprobado que la asociación de rituximab y quimioterapia convencional (CHOP) mejora las probabilidades de curación del paciente sin incrementar significativamente los efectos secundarios.
También se está utilizando el rituximab en el tratamiento inicial de la mayor parte de los tipos de linfomas no hodgkinianos indolentes. También en estos casos ofrece ventajas, ya que puede mejorar la eficacia de otros tratamientos (generalmente de la quimioterapia) sin incrementar significativamente los efectos secundarios.
Estudios realizados en pacientes con linfomas no hodgkinianos indolentes que no habían recibido nunca tratamiento han demostrado que la adición de rituximab a la poliquimioterapia convencional no sólo mejora las probabilidades de que el paciente responda al tratamiento, sino que prolonga el período de remisión de los que responden.
|