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Visitas de revisión después del tratamiento Las personas que padecen un linfoma no hodgkiniano deben visitar periódicamente al equipo de linfomas durante el tratamiento y después de él. Durante el tratamiento, los pacientes suelen ser vistos por su médico antes de cada sesión, y también periódicamente en otras ocasiones. En algunos países, la principal persona de contacto para los pacientes es la enfermera especialista; en otros es el hematólogo. Ambos pueden ofrecer consejos, orientaciones y otras informaciones.
Una vez terminado el tratamiento, la frecuencia de las visitas dependerá de muchos factores, entre ellos el tipo de linfoma no hodgkiniano, el tipo de tratamiento administrado y el estado general del paciente. Al principio, las visitas suelen ser como mínimo mensuales. Si todo va bien, puede que vaya ampliándose el intervalo hasta llegar, quizá, a una sola visita anual. A la mayoría de los pacientes se les pide que, en lo sucesivo, acudan con esta periodicidad al consultorio, incluso indefinidamente, aunque no haya signos de linfoma.
Las personas que padecen un linfoma no hodgkiniano deben visitar periódicamente al equipo de linfomas durante el tratamiento y después de él.
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Estas visitas le dan al médico la oportunidad de saber cómo han ido las cosas desde la visita anterior, para lo cual hace preguntas y realiza una exploración física (Véase Preguntas del médico). También puede practicar o solicitar pruebas. Algunas de ellas pueden ser las mismas que las empleadas para determinar el estadio en el momento del diagnóstico del linfoma no hodgkiniano, como la TC o la PET, así como análisis de sangre. Repetir estas pruebas sirve para comprobar si el linfoma ha recidivadoo está creciendo.
Igualmente importante es el hecho de que estas visitas le ofrezcan al paciente la oportunidad de manifestar sus preocupaciones y de plantear las preguntas que desee al médico y a los demás profesionales del equipo de linfomas.
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