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Antes de acudir a una consulta médica vale la pena pensar en las razones de la cita. En el caso de las visitas al equipo de linfomas, la enfermera especialista o el hematólogo estará en situación de responder de antemano a cualquier pregunta sobre el propósito de las mismas y lo que puede ocurrir durante ellas.
En concreto, antes de acudir al hospital los pacientes deberían pensar si desean que un amigo un familiar los acompañe para apoyarlos. También deberían considerar si necesitarán que alguien pase a recogerlos después de la visita, en función del tratamiento o las pruebas que se le puedan haber practicado.
Si es la primera visita del paciente al hospital o va a permanecer en él durante la noche, puede que necesite llevar algunas cosas consigo, como documentación o los medicamentos que esté tomando, ya que quizá no conste toda la información en su historia clínica, incluso aunque el médico de familia disponga de ella.
Además, antes de la visita, los pacientes deberían tener en cuenta el tiempo que van a pasar en el hospital. Por ejemplo, si van a estar ingresados una noche o durante más tiempo, deberían pensar en la ropa que van a ponerse mientras estén allí y en lo que van a hacer en los intervalos entre tratamientos o entre pruebas.
Es difícil recordar todas estas preguntas, por lo que resulta útil anotar aquéllas que se desea plantear al médico o, por lo menos, pensar en ellas de antemano.
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Los enfermos plantean a menudo preguntas concretas sobre las pruebas a las que van a someterse, su enfermedad y el impacto que puede tener en sus vidas, y el tratamiento que podría administrárseles.
Es difícil recordar todas estas preguntas, por lo que resulta útil anotar aquéllas que se desea plantear al médico o, por lo menos, pensar en ellas de antemano. Escribirlas garantiza que ninguna quedará olvidada y a menudo ayuda a descubrir si hay más preguntas o problemas que el médico debería atender. Para más información, véase Preguntas al médico.
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