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Radioinmunoterapia
La radioinmunoterapia con anticuerpos radiomarcados es un tratamiento de los linfomas no hodgkinianos que combina la capacidad de los anticuerpos monoclonales para fijarse a los linfocitos B con la capacidad de lesionar las células de la radioterapia.
Los anticuerpos marcados radiactivamente consisten en muy pequeñas cantidades de material radiactivo unido a un anticuerpo monoclonal; el conjunto circula en el organismo hasta que localiza la superficie de un linfocito B. Una vez que el anticuerpo monoclonal se une a dicha superficie, la sustancia radiactiva mata las células enfermas y cualquier célula linfomatosa vecina a la que el anticuerpo monoclonal no pueda unirse.
Estos tratamientos, entre los que se encuentra el ibritumomab tiuxetan, son algunas de las opciones terapéuticas en los linfomas no hodgkinianos indolentes que ya no responden bien o han recidivado tras la quimioterapia convencional asociada al anticuerpo monoclonal rituximab.
El riesgo de efectos secundarios hematológicos es relativamente alto con los anticuerpos radiomarcados. Consisten en anemia e inmunodepresión, lo que puede conducir a infecciones, y en reacciones de menor importancia como escalofríos, fiebre, irritación de garganta y náuseas.Además, los pacientes pueden padecer un trastorno denominado trombocitopenia, es decir, cifras bajas de plaquetas en la sangre. Para más información, véase Tratamiento de los síntomas. Como con cualquier tipo de radiación, preocupa también el riesgo a largo plazo de neoplasias malignas secundarias, aunque en la actualidad no hay pruebas científicas suficientes de los riesgos a largo plazo de la radioinmunoterapia.
El tratamiento con anticuerpos radiomarcados supone emplear material radiactivo, por lo que puede ser bastante laborioso y exigir la labor conjunta de hematólogos, físicos nucleares, especialistas de medicina nuclear y otros profesionales para coordinar la administración del fármaco.
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