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 Tratamiento con radiación
Introducción | Radioterapia | Radioinmunoterapia
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    Puntos principales


  • En los pacientes con linfomas no hodgkinianos se utiliza la radioterapia para controlar la evolución del linfoma en un área corporal.
  • Se procura siempre planificar adecuadamente el tratamiento y velar por que las demás áreas del organismo se afecten lo menos posible.
  • Muchos efectos secundarios son leves y tratables, y otros deben comentarse con un médico antes de iniciar el tratamiento.

Radioterapia

La radioterapia utiliza la radiación, por ejemplo los rayos X, para destruir las células de los linfomas no hodgkinianos o ralentizar su crecimiento y desarrollo. Es preciso dirigir la radiación sobre el linfoma para reducir todo lo posible los efectos secundarios, por lo que la planificación del tratamiento desempeña un papel importante en la radioterapia. Puede que el paciente tenga que acudir varias veces al departamento de radioterapia antes de que pueda iniciarse el tratamiento.

Puede que el paciente tenga que acudir varias veces al departamento de radioterapia antes de que pueda iniciarse el tratamiento.

Radiotherapy treatment

 

 

Se delineará minuciosamente el área de tratamiento y se ajustará el aparato de radioterapia para que sólo las células linfomatosas queden expuestas a la dosis completa de radiación. La radiación debe aplicarse exactamente en la zona elegida, por lo que en ocasiones se fabrica un molde que ayuda a mantener inmóvil y correctamente colocada esa zona del cuerpo durante las sesiones de tratamiento.

Las células normales que rodean al linfoma no reciben la dosis completa y por lo general son capaces de reparar sus daños más fácilmente que las linfomatosas. Por tanto, la radioterapia puede en muchos casos controlar o destruir las células cancerosas al tiempo que sólo provoca lesiones transitorias en las células normales.

La radioterapia suele administrarse en régimen ambulatorio, y el paciente acude al hospital hasta cinco veces por semana. Antes de cada sesión se lo coloca cuidadosamente en posición correcta, por lo general tendido en una camilla de tratamiento. Puede que se cubran las zonas del cuerpo que no vayan a tratarse. Es importante que el paciente permanezca totalmente inmóvil durante el tratamiento. Cada sesión dura apenas unos minutos y no causa molestias. Durante la aplicación de la radiación se deja solo al paciente, pero los técnicos de radioterapia vigilan el proceso desde una sala de observación y es posible comunicarse con ellos por medio de un micrófono.

Un tratamiento completo de radioterapia suele durar entre dos y seis semanas, dependiendo de las circunstancias de cada paciente.

Efectos secundarios

La radioterapia daña menos a las células sanas que a las linfomatosas, pero es frecuente que también aquéllas resulten afectadas, por eso la radioterapia puede tener efectos secundarios.

La radioterapia es un tratamiento local que se aplica en una parte concreta del cuerpo, por lo que la mayor parte de los efectos secundarios dependen de la parte tratada. Por ejemplo:

  • El tratamiento aplicado en el abdomen puede causar náuseas o diarrea.
  • El tratamiento del cuello o la parte superior del tórax puede afectar a la mucosa de la boca, la garganta y el esófago, lo que puede causar dolor y dificultad para tragar.
  • El tratamiento de la cabeza o de cualquier otra parte pilosa del cuerpo puede causar la caída del pelo de esa zona.
  • En ocasiones, la piel que recubre el linfoma tratado sufre una quemadura por la radiación y se vuelve eritematosa (enrojecida) y dolorosa.

Además, la mayoría de los pacientes se sienten cansados y letárgicos durante la radioterapia y es probable que las cifras de glóbulos blancos en sangre desciendan, con lo que quedan más expuestos a las infecciones.

Estos efectos secundarios pueden ser leves y poco más que una molestia, o bien pueden variar de intensidad. En muchos casos empiezan siendo leves y van intensificándose a medida que el tratamiento progresa. Todos ellos son transitorios, incluida la caída del cabello. Pueden durar unas pocas semanas o incluso varios meses después de terminado el tratamiento, pero terminan por desaparecer.

En ocasiones la radioterapia tiene efectos a largo plazo. La aplicada sobre la pelvis o la zona de la ingle puede afectar a la fecundidad tanto en hombres como en mujeres. Durante el tratamiento se protegen en la medida de lo posible los testículos y los ovarios de la radiación.

La radioterapia también puede elevar el riesgo de que aparezcan ciertos cánceres en tejidos que han recibido radiación, como la piel. Por tanto, es importante que los pacientes acudan a todas las visitas de revisión y a las consultas periódicas de cribado, y que adopten medidas para reducir el riesgo de cáncer, como dejar de fumar o utilizar siempre filtros solares al exponerse al sol.

En las mujeres que han recibido radioterapia en la mama, y sobre todo si tienen antecedentes familiares de cáncer de mama, es importante planificar controles a largo plazo para el diagnóstico precoz de neoplasias mamarias malignas. También los hombres pueden verse afectados y deben pensar en someterse a revisiones si tienen antecedentes familiares de cáncer de mama. Por su parte, la radioterapia aplicada en el cuello aumenta la frecuencia de cáncer de tiroides.

Otros efectos a largo plazo, por ejemplo los pulmonares, son consecuencia de la fibrosis, es decir, del proceso de cicatrización de los tejidos después de la radioterapia.

Cómo afrontar la radioterapia

Pueden adoptarse diversas medidas para suprimir o hacer más llevaderos muchos de los posibles efectos secundarios de la radioterapia. Por ejemplo:

  • Náuseas y vómitos: los modernos fármacos contra las náuseas y los vómitos (antieméticos) son muy eficaces, por lo que puede resultar eficaz tomarlos antes de cada sesión de tratamiento. Hay muchos antieméticos diferentes y algunos son más eficaces en unas personas que otros. Por ello, si uno parece no ser eficaz, probablemente se pueda probar otro.
  • Inflamación de la boca o la garganta y dificultad para tragar: a menudo resultan útiles los enjuagues bucales templados con bicarbonato de sodio. Hay que cepillarse los dientes con suavidad después de cada comida para prevenir las infecciones. Puede resultar más cómodo quitarse las dentaduras postizas durante el mayor tiempo posible. Si hay dificultades para tragar, es aconsejable dar alimentos licuados o semisólidos.
  • Cansancio y letargo: es importante descansar lo suficiente. Puede que haya que reducir las horas de trabajo y modificar la agenda diaria. Sin embargo, algunos pacientes pueden seguir haciendo su vida normal. No hay dos personas iguales.

 


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