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En algunos casos puede que, una vez conocido el diagnóstico, esté indicado “observar y esperar”, es decir, adoptar una “actitud expectante”. Ocurre así en aproximadamente las dos quintas partes de los pacientes con linfomas no hodgkinianos indolentes. En cambio, se da poquísimas veces en los linfomas no hodgkinianos agresivos.
Para que dicha "actitud expectante" esté indicada, los pacientes deben padecer un linfoma en estadio avanzado. Dicho de otro modo, un linfoma que no afecte únicamente a uno o dos grupos de ganglios linfáticos. Además, deben encontrarse bien y no tener síntomas del linfoma. Mientras se sientan bien, sus ganglios linfáticos sean pequeños y no estén agrandándose rápidamente, y no haya pruebas de que el linfoma esté afectando al funcionamiento de ninguno de los órganos principales, se puede optar por la “actitud expectante”.
Para que dicha "actitud expectante" esté indicada, los pacientes deben padecer un linfoma en estadio avanzado.
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También se opta a veces por la “actitud expectante” en los linfomas indolentes que han recidivado.
Aunque podría parecer arriesgado adoptar esta “actitud expectante”, los estudios han demostrado que, en los casos adecuados, el pronóstico de los pacientes no difiere del de los que empiezan a recibir tratamiento activo en el momento del diagnóstico, y la “actitud expectante” retrasa los efectos secundarios del tratamiento. Por consiguiente, es posible que el médico recomiende no empezar a administrar tratamiento hasta que se necesite. Se están realizando ensayos clínicos para comparar las ventajas del tratamiento inmediato con las de la “actitud expectante”.
Es importante recordar que la “actitud expectante” no significa no hacer nada. Estos pacientes acuden periódicamente a revisiones en consultas ambulatorias. Se vigila el tamaño de los ganglios linfáticos para verificar que no está aumentando y se realizan pruebas para cerciorarse de que el linfoma no está afectando a ninguno de los órganos principales ni a la médula ósea.
Los pacientes con los que se adopta una “actitud expectante” deben también conocer los posibles síntomas de los linfomas, en particular los tres conocidos como síntomas B:
- Fiebre (temperatura corporal superior a 38oC)
- Sudores nocturnos
- Pérdida injustificada del 10% o más del peso corporal en los últimos seis meses
Si aparecen estos síntomas, puede que señalen la necesidad de iniciar el tratamiento activo.
La mayoría de los pacientes en los que se opta por “observar y esperar” terminan necesitando tratamiento activo para el linfoma no hodgkiniano, generalmente unos 18 meses después de adoptar esta “actitud expectante”.
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